La alimentación mantiene un doble objetivo en nuestro organismo, no solo cumple la necesidad de saciar el hambre, sino que también cumple el objetivo poderoso de la búsqueda del placer, comiendo mayor cantidad de aquello que más nos gusta.

Comemos con los cinco sentidos, en especial con el olfato y el gusto, que mantienen una estrecha relación con el cerebro, pero también con la memoria y con la emoción, cuestiones que no se suelen tener en cuenta y que son las que determinan los hábitos de alimentación en la mayoría de la población.

donuts eatSeguro que te has preguntado más de una vez porque la lechuga no está tan rica como la bollería y porque nuestro cuerpo nos pide comida grasienta y llena de azúcar, porque se nos hace la boca agua al recordar costillas con salsa barbacoa y no sucede esto con el pollo o espárragos o porqué no podemos dejar pasar el día sin tomar un refresco o el café de media tarde.

El paladar nos reclama comidas ricas en grasas y azúcares, es lo que se denomina comidas palatables (agradables al paladar). Los alimentos con una alta palatabilidad producen efectos considerables sobre el cerebro, actúan sobre neurotransmisores (compuestos que transmiten los impulsos nerviosos) como la dopamina.

La poderosa serotonina

Al comer o tan solo con pensar en comida, se ponen en marcha estímulos que llegan al sistema nervioso y que provocan la liberación de neurotransmisores, mensajeros químicos del organismo que provocan una respuesta.

La más importante es la serotonina, denomina también como “hormona del humor”. Diversos estudios relacionan el deseo de tomar dulces con la serotonina y la liberación de endorfinas, lo que se asocia a una grata sensación de bienestar. Esto explica el ansia de dulce que algunas personas manifiestan cuando se encuentran abatidas, con malestar o desánimo, ya que el consumo de azúcares estimula la liberación de endorfinas.

Esta respuesta puede llegar en algunas personas a la dificultad de establecer límites a lo que comen llegando a tener la sensación de no poder parar de comer. Esto tiene mucho que ver con la “búsqueda del placer”, frente a la dificultad de obtenerlo de otro modo en la vida cotidiana, acuden al placer rápido y fácil de la comida.

 

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