Hace unos días colgué esta imagen donde se comparaban gestos cotidianos de un bebé en su etapa de desarrollo motriz en el primer año de vida, frente a movimientos que realizamos en nuestra vida cotidiana o deportiva. Con la imagen lanzaba el siguiente mensaje; tu también te has dado cuenta… ¿verdad?

La frase y la imagen era una invitación a reflexionar sobre lo que cada uno percibía. A priori parece que la idea del mensaje era de de transmitir que los niños pequeños disponen de un control postural innato y natural mucho mejor que los adultos y que deberíamos aprender de ellos.peque core

En cierta forma si que esta es la idea de fondo, pero mi mensaje iba un poco mas allá. Mi intención era la de destacar como vamos perdiendo patrones posturales correctos por otros incorrectos en cuanto la motricidad y el movimiento dinámico van desapareciendo de nuestra vida cotidiana. En el primer año de vida desarrollamos patrones básicos de movimiento que nos hacen motrizmente muy competentes y que continuamos desarrollando y afinando durante etapas posteriores, manteniendo una competencia motriz y control postural adecuado y efectivo. Sin embargo, tenemos un problema en la mayor parte de la sociedad actual; cada vez perdemos estos patrones posturales a edades más tempranas y sin embargo vivimos más años, el resultado es una vida motrizmente pobre a partir de la mitad de nuestra vida cronológica.
5228071195890050En otras sociedades donde la vida motriz es mucho más rica y se encuentra más presente en todas las etapas de la vida, podemos observar cómo personas adultas presentan mayor movilidad y riqueza motriz que repercute directamente en un menor índice en problemas de espalda. Son sociedades que han sabido mantener los patrones básicos adquiridos en los primeros años de vida y que renunciaron a una vida acomodada en una silla o en un ahorro energético de las actividades cotidianas.
En esta sociedad occidental donde se supone que tenemos una mayor calidad de vida, la mayoría de las personas presentan ya graves problemas posturales, desequilibros significativos y una motricidad pobre a partir de la década de los cuarenta, es una pena que tengamos asumida esta adaptación del homo sapiens actual ante esta sociedad hipocinética. Muchos adolescente ya presentan alteraciones que hace décadas eran impensables, ahora la obesidad y problemas de espalda son algo habitual con lo que tenemos que luchar.
n real madrid sergio ramos-409798Mas que entrenar a una persona que aparece por el gimnasio con un sedentarismo instaurado desde hace diez o veinte años, el objetivo inicial debería ser reeducarla motrizmente. Presenta patrones posturales con los que resulta imposible aplicar ejercicios para el desarrollo de la fuerza o acciones cardiovasculares. Han perdido la motricidad básica y sus estabilizadores se encuentran atrofiados o realizando acciones que no le corresponden mecánicamente.

Pero ojo, esta pérdida de patrones no solo está presente en personas sedentarias, muchas personas activas que llevan años entrenando presentan también una falta de patrones básicos evidente. Ya sea por acortamientos, bajo control postural o ambos, resulta fácil observar a personas realizando una sentadilla sin disociación lumbopelvica o simplemente levantando las pesas desde el suelo evidenciando una falta de estabilidad (valgan los ejemplos de Arnold)
Antes de añadir más peso a tus ejercicios, asegúrate de disponer de los patrones básicos y movilidad que una vez adquirimos de forma natural, son innatos y tus estructuras articulares les encantaría poder realizarlos de forma más habitual.

Entrena con la postura como un niño, no como un anciano.

 

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