Remar es un trabajo cardiovascular no solo de los más efectivos para conseguir quemar calorías, sino también como medio para conseguir un trabajo de toda la musculatura de la espalda muy beneficioso, sin embargo la realidad es que la mayoría de personas que lo utilizan apenas soportan unos minutos y generalmente por molestias en la zona lumbar.

estira-remoAunque es un ejercicio muy recomendable, lo cierto es que la inmensa mayoría lo realizan con una nefasta técnica, no porque sea muy complicado el gesto de remar, sino por la adecuada disociación lumbopélvica que necesita para conseguir un ejercicio efectivo con todos los beneficios y mínimos riesgos. La realidad que nos encontramos en los usuarios es una cadena posterior acortada, principalmente en isquiotibiales que le restan movilidad a la cadera y sobre todo al sentarnos como ocurre en el remo. La cadera queda dispuesta en retroversión arrastrando a la columna quedando expuesta en flexión en una situación muy vulnerable para el disco intervertebral. Cuando deseamos llevar el agarre hacia delante, la columna se flexiona para conseguir un rango de movimiento mayor y justo aquí está el problema; la columna deja de estabilizar para pasar a involucrarse en el movimiento, cuestión mecánica para la que no está diseñada ni preparada.

Aquí puedes observar cómo se flexiona la columna al flexionar las piernas y llevar el agarre hacia delante, pero también suele verse en la fase de tracción, cuando se acerca el agarre hacia el cuerpo la columna permanece en flexión ya que es un patrón postural más cómodo de mantener en personas con cadena posterior acortada. Para mantener la columna en extensión este tipo de personas necesitarían un fuerte activación y fuerza muscular del erector de la columna que lógicamente se agota y sobrecarga a los pocos minutos por intentar mantener una posición a la que seguramente no está acostumbrado ni adaptado. Así que por este acortamiento e incapacidad de mantener una adecuada disociación lumbopélvica, lo haga correcta o incorrectamente, a la persona le resultará siempre un ejercicio incómodo.

El remo adecuadamente realizado es necesario que la columna permanezca estabilizada, lo más recta posible, evitando su flexión. Para conseguirlo además de disponer de una adecuada movilidad en la cadera, se debe mantener l mirada al frente, intentar juntar las escapulas atrás al traccionar y acercar el agarre hacia el abdomen y no hacia el pecho.

Este patrón incorrecto lo podemos observar también en otros ejercicios con el mismo patrón motriz como es el remo en polea baja. Situación aún más delicada por manejar cargas mucho más elevadas.

La solución no es solo una cuestión de técnica, dando indicaciones de cómo se tiene que colocar, la solución será más a medio o largo plazo, ya que se trata de generar adaptaciones mecánicas. Son dos objetivos a conseguir; favorecer e inculcar el control lumbopélvico (movilización de la cadera y estabilización de la columna) y trabajo de acondicionamiento del erector de la columna estabilizando a la columna.

Uno de los ejercicios más interesantes es pasar de una posición pasiva a activa en la estabilización de la columna con una buena disociación lumbopélvica, además de trabajar el erector de la columna, conseguimos un estiramiento activo de los isquiotibiales, pero sobre todo lo más importante es ser consciente del nuevo patrón postural a adquirir. Podemos utilizar el propio remo Gironda activando la cintura escapular y estabilizando columna y también en posición de pie con la barra. Recuerda utilizar cargas ligeras, no se trata de “muscular” sino de integrar, realiza el movimiento de forma lenta y controlada, evita pasar a la posición pasiva de forma brusca.

 

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