El desarrollo de la fuerza en las salas de fitness necesita una renovación tanto en contenidos como en prescripción y medios utilizados. La llegada del entrenamiento funcional ha sido la excusa para dar via libre a cualquier tipo de sesiones, pero ¿tienen sentido? ¿transferencia? ¿Hay progresiones? ¿ejercicios de integración?

Después de conocer las últimas tendencias de la mano de los grandes visionarios e investigadores del nuevo “Functional Training”, nos viene la pregunta clave; y ahora ¿Cómo lo hacemos? Los instructores, técnicos de sala y entrenadores tienen una gran responsabilidad y es la de ser capaces de acercar los fundamentos teóricos a los usuarios finales en forma no solo de algunos ejercicios, sino de progresiones que sean capaces de generar el objetivo buscado. Pasar de entrenar músculos a movimientos, no es cuestión sencilla, necesita además de generar un camino bien estructurado, ser capaces de cambiar la forma de pensar y sobre todo entrenar del público. Desde mi punto de vista, el éxito de este cambio reside en la capacidad del entrenador en ser capaz de transformar y concienciar a través del propio movimiento, demostrando como a través de algunos ejercicios se puede llegar a hacer comprender la necesidad de un cambio en los paradigmas tradicionales, no solo para los que se encuentran anclados en la musculación desfasada y tradicional, sino también para muchos que abordan “entrenamientos funcionales” sin las adaptaciones mecánicas necesarias, los patrones correctos o evaluación de los riesgos.

Fases fuerza funcional

La inmensa mayoría del público, aun desea como principal objetivo obtener mejoras estéticas con el trabajo de la fuerza, e incluso quemar grasa, cuestiones muy loables y meritorias, la clave está en los contenidos, medios y métodos para llegar hasta este objetivo. Se puede hacer como se ha desarrollado en los últimos 30 años con la musculación analítica, o podemos cambiar a una musculación más funcional optimizando ejercicios y sobre todo, progresiones y diseño de programas. Podemos continuar consiguiendo fuerza, desarrollo muscular y ayuda en la pérdida de peso con programas de fuerza al mismo tiempo que aportamos mayor riqueza motriz, salud articular, mejora del control postural e incluso, gran transferencia hacia otras actividades deportivas, consiguiendo no eficacia sino eficiencia, concepto que aporta un beneficio elevado con riesgos mínimos a medio y largo plazo. Este es el objetivo, aquí reside el cambio y este es el vacío que debemos cubrir los entrenadores.

En esta formación, sacaremos a la luz lo prescindible de ejercicios tradicionales repetidos hasta la saciedad en programas de musculación como el sobrevalorado curl predicador, el agresivo remo vertical, el sagrado press de banca o la aparente inofensiva prensa de piernas, pero también pondremos en duda la práctica de ejercicios “funcionales” como los Pistols, el kipping, las flexoextensiones el banco GHD e incluso los venerados burpees. Uniremos la disociación lumbopélvica en una progresión hasta llegar a asumir una cargada, la activación del oblicuo externo para llegar a las zancadas o cómo el remo Gironda puede llegar a mejorar el peso muerto. Intentaremos dar respuesta a la gran pregunta de ¿cómo hacerlo? integrando y sobre todo traduciendo en progresiones prácticas los principios establecidos por McGill, Sahrmann, Souchard, y Cook entre otros para llegar a asumir ejercicios de la musculación y movimientos complejos e intensos como el push-press, lanzamientos o pliometrias con mejor técnica, mayor rendimiento y sobre todo, menor riesgo articular.

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