Contrariamente a lo que se pudiera pensar, una cerveza fresquita después del entrenamiento, además de refrescarnos, puede ser una bebida muy recomendable para rehidratarnos. Este compuesto de agua, cebada, lúpulo, levadura y malta, destaca entre sus principales propiedades por su contenido en vitaminas B1, B2 y B6, así como carbohidratos de asimilación lenta como el almidón.

Destaca su alto contenido en agua, el equilibrio de sus componentes (hidratos de carbono, bajo contenido en sodio y ausencia de grasas), su capacidad refrescante, su bajo aporte calórico (una caña -200ml- contiene 90 Kcal. y si se trata de cerveza sin 15 Kcal.) y su baja graduación alcohólica (4º-5º); hacen de la cerveza una bebida interesante para el mantenimiento de los márgenes cardiosaludables del deportista.

Destaca la presencia de ácido fólico, muy recomendado durante el embarazo, que previene los riesgos de enfermedades cardiovasculares y la anemia, estimula el apetito, evita el estreñimiento y ayuda en los procesos de calcificación.

El lúpulo, uno de los ingredientes fundamentales de la cerveza, retrasa el envejecimiento e influye positivamente en los parámetros sanguíneos del metabolismo oxidativo.

Si se toma cerveza normal, aunque la graduación de alcohol es relativamente pequeña, puede producir deshidratación. Sin embargo, tenemos la opción de la cerveza sin alcohol, ideal para deportistas, conductores, situaciones de dieta, mujeres embarazadas o que están en la etapa de lactancia. Las recomendaciones son de 3 cañas/dia para los hombres y 2 para las mujeres. Por cierto… no son acumulables!!!!

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