Hoy en día la mayoría de problemas de espalda tienen como origen al disco intervertebral. Su desgaste o alteraciones estructurales en su bribrocartílago, terminan provocando el desplazamiento e incluso salida del núcleo pulposo, desencadenando la temida hernia de disco con afectación nerviosa provocando dolor.

Lo cierto es que nuestro cuerpo ha evolucionado durante miles de años para aportar soporte con estructuras diseñadas para una esperanza de vida mucho menor de la que presentamos en la sociedad actual. Hace tan solo 60.000 años se asentó el último paso evolutivo de la especie; el homo sapiens, tal y como somos hoy en día, tan solo que la versión de la especie humana de nuestra sociedad actual se mueve bastante menos y la esperanza de vida es del doble, una situación que choca con el diseño primitivo que aún tenemos.
La especie humana de hoy en día, tiene un gran reto con el disco intervertebral; por una parte presenta una estructura de fibrocartílago diseñada evolutivamente para soportar una vida funcional de tan solo la mitad de la esperanza de vida de hoy en día, pero además por otra parte, no solo nos movemos mucho menos, sino que además causamos alteraciones en su estructura a lo largo de un tiempo progresivamente mayor. La situación cada vez más habitual es que personas al llegar a la mitad de su vida (e incluso antes) ya presentan una estructura vertebral dañada de forma irreparable con la que tendrán que continuar conviviendo (sobreviviendo) tres o cuatro décadas más.
La dentadura, los ojos o la piel, realizan la misma función que hace miles de años, sin embargo, le prestamos atención, las cuidamos y deseamos que continúen desarrollando su función aunque le exijamos el doble de su duración, las necesitamos para continuar viviendo. Sin embargo, al disco intervertebral no se le presta la atención que merece… hasta que produce dolor, pero entonces ya es demasiado tarde.
dolor-espalda-2Durante la primera década todo sucede mecánicamente como sucedía hace miles de años, el niño aprende a caminar, corre, juega y se mueve mucho y bien… hasta que comienza a pasar cada vez más tiempo sentado en una silla, moviéndose progresivamente menos y desde luego… peor. En las siguientes décadas, se pierden habilidades motrices y los patrones posturales incorrectos se van instaurando en la mecánica corporal, aparecen acortamientos y se generan compensaciones, las estructuras óseas no reciben los estímulos necesarios para un desarrollo óptimo y las estructuras articulares pagan un precio muy elevado, ya que por una parte se utilizan de forma incorrecta con cargas diferentes para las que fueron diseñadas evolutivamente y por otra, no han recibido sus estímulos de crecimiento y mantenimiento óptimos para mantenerse en las mejores condiciones. Al llegar a la cuarta, o incluso ya en la tercera década, muchas personas presentan un disco con graves alteraciones y lo que es peor, con daños irreparables. Lo que es más chocante aun es que se ha llegado a esta situación por no utilizarse…
En el extremo opuesto está la situación contraria; las personas que lo han utilizado con cargas muy exigentes por encima de sus posibilidades estructurales. Es el caso de corredores, ciclistas en ruta, especialidades de salto o simplemente una mecánica defectuosa soportando cargas o realizando esos abdominales tradicionales a miles con flexión de columna. Es una pena conseguir un gran estado de forma física a nivel de fuerza muscular o capacidad cardiovascular, presentando a cambio una mecánica que ha dejado de ser funcional. Capacidades físicas y posibilidades mecánicas, deben evolucionar en equilibrio, una sin la otra es el resultado de un planteamiento incorrecto. Quizás se consigue eficacia durante un tiempo, pero no eficiencia a largo plazo. Es el caso de deportistas de élite que durante décadas han llevado su cuerpo al límite, pero a cambio de pagar un elevado precio mecánico.
Debemos tener presente que aunque siendo una estructura que puede soportar cargas axiales asombrosas, también debemos garantizar su función y mantenimiento para el doble de tiempo para el que está diseñada evolutivamente, esto se consigue con eficiencia, es decir aportándole estímulos de presión con una adecuada mecánica de forma moderada y continua. La carrera supone una situación de impacto que conseguirá alterar su mecánica por estrés, las sentadillas y pesos muertos producen cargas de cizalla, montar en bici sitúa al disco en acuñamiento vertebral… pero la peor situación de todas es estar sentado. Si piensas que un squat puede ser perjudicial para tu espalda, prueba a permanecer sentado, ya verás.
La situación ideal no se cuál es, dependerá de cada situación, pero de lo que si estoy seguro es de que la solución está en moverse y no necesariamente más o más intenso, sino mejor. Primero moverse bien, después más y más intenso si se desea. Al disco intervertebral le gusta recibir presiones, es más, las necesita para mantenerse bien nutrido, así que someterlo a presiones e impactos lejos de suponer un riesgo, es el mejor aliado para la salud articular, pero la dosis es importante. El estímulo debe superar al mínimo, pero más no suele ser mejor.
Si deseas alargar la vida de tus discos, progresa hacia el squat, si puede ser frontal infinitamente mejor, fortalece tu pared abdominal pero no abusando con los crunch tradicionales, recupera habilidades y después corre, si montas en bici de montaña mucho mejor, la natación está muy bien para algunos casos pero no conseguirá un estímulo significativo para tu disco, la prensa de piernas lejos de lo que pueda parecer, afectará negativamente a tu región lumbar desestabilizándola y presionando el disco hacia atrás, evítala, cualquier ejercicio de fuerza que puedas realizar en posición de pie, siempre será mejor que la opción sentada y pegando bien la región lumbar al respaldo como se creía, aprende a estabilizar tu región lumbopélvica , luego hazlo de pie y aplica cargas, no se puede progresar funcionalmente con posiciones sentadas, seria dirigirse hacia la causa, no hacia evitarla. Recuerda; primero mueve (o estabilízate) bien, luego hazlo más e intensamente.
En esta sociedad actual, el mejor estado posible de un disco intervertebral, será el mínimo posible para tener una vida mecánica normal. Todo lo que signifique no alcanzar su mejor estado, representará un limitante para la calidad de vida en las últimas décadas. Si no prestas atención a tu disco ahora, lo tendrás que hacer en las últimas décadas de tu larga vida, tu decides.

 

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