Seguramente se cuida más al coche que al propio cuerpo. Con este símil quizás seas consciente de lo primero que debes revisar en tu cuerpo antes de correr.

Piensa en un coche sin dirección asistida, sin amortiguación y sin equilibrado en las ruedas ¿qué pasaría? Pues lógicamente que sería muy difícil su conducción, baja capacidad de maniobrar y con un elevado riesgo de sufrir algún accidente al aumentar de velocidad. Por muy bien que tuviera su potente motor, por muy buena calidad de la carrocería, por bonitos que fueran sus adornos y extras, de nada servirían para su correcto funcionamiento.

auto-viejo-coche 21105736Ahora piensa en un coche antiguo, con un motor poco potente, con la pintura ya desgastada, pero sin embargo con unas ruedas muy bien calibradas, una dirección asistida suave, una presión adecuadas en sus ruedas y perfectamente equilibradas, posiblemente no alcanzará velocidades muy elevadas, seguramente no sea tan eficiente, pero con toda seguridad conseguirá su función de desplazarse y con mayor seguridad que en primer caso, sin riesgos para sus ocupantes y posiblemente también siga funcionando muchos más años. Quizás no sea eficaz, pero si eficiente.

Pues ahora piensa en tu cuerpo. El símil del ejemplo de estos dos coches llevados al funcionamiento del cuerpo humano nos hará comprender algunos aspectos mecánicos importantes y sobre todo, a saber darle prioridad a los aspectos realmente importantes frente a los secundarios. El equivalente en nuestro cuerpo a las ruedas sería el pie, el motor el sistema cardiorrespiratorio y la carrocería los músculos, mientras que los extras como adornos y pinturas serían la ropa y accesorios de running como gafas, pulsómetro, etc.

Hay muchos corredores que centran su atención en mejorar su sistema cardiorespiratorio (motor) cuando no son conscientes de la falta de estabilidad en su apoyo (rueda). No tiene mucho sentido conseguir mejoras en la capacidad aeróbica cuando para conseguirlo se le exigirá al cuerpo un esfuerzo para el que su mecánica en la gestión del impacto no está preparado, el resultado será un mejor nivel de condición física a nivel cardiovascular pero a cambio un aumento de las alteraciones y desequilibrios mecánicos con un alto porcentaje de sufrir alguna o varias lesiones, es como si en el coche potente pero sin control de estabilidad siguiéramos conduciendo, con más frecuencia y exigiéndole mayores velocidades. Nuestro cuerpo funciona de forma muy similar al ejemplo del coche, seguramente no se nos ocurre hacerlo con el coche, pero si con nuestro cuerpo… o quizás muchas personas ni tan siquiera son conscientes de la importancia que tiene la mecánica del pie, al igual que muchas personas tan solo se preocupan de echar gasolina al depósito y a pisar el acelerador.

check-engine-lightCuando se enciende el piloto rojo de alarma en el coche, lo llevas al mecánico, no sigues circulando durante semanas sin darle importancia. Si lo haces sabes que la avería será mucho mayor, sin embargo, cuando salta el piloto rojo en el cuerpo en forma de molestia e incluso dolor ¿lo llevas al mecánico? ¿Lo solucionas inmediatamente? ¿le prestas la atención necesaria?, en la muchos casos, no… Algunas personas hacen caso omiso a este “piloto rojo” que tiene nuestro cuerpo y continúan hasta que aparece la lesión grave, la gran avería, situación que traerá consecuencias nefastas y en algunos casos irreparables, pero para las que el cuerpo ya nos estaba avisando.

Hay personas que le dan una capa de pintura al coche, algo de tunning y poco más, solo cuidan el exterior, invirtiendo un dinero en un extra que no es vital, como un megapulsómetro, una gafas polarizadas o unas medias de compresión, mientras que quizás sería más importante invertir en otros aspectos no visibles y lejos del postureo pero importantes como una puesta a punto por un buen entrenador o fisioterapeuta (mecánico).

En las actividades deportivas, los neumáticos son las zapatillas, necesitamos una presión y amortiguación no las más elevada, ni tampoco por debajo de las recomendaciones de seguridad, lo ideal es… lo óptimo a cada situación. Al igual que no es la misma rueda y presión que necesita un 4×4, una camioneta o pequeño utilitario, lo mismo sucede con cada individuo, el calzado que le va bien al corredor con poco peso no debe ser el mismo que el de un runner amateur de elevado peso corporal, no será el mismo para un runnng por asfalto que para un trote suave en camino. Aun así, disponiendo del calzado adecuado, no solucionaremos otros aspectos importantes como la baja capacidad de fuerza excéntrica o una situación de valgo más allá de lo fisiológico.

   amortiguador-rueda        Dinamico marcadores normal

Según Gray Cook la secuencia de adaptaciones físicas para la consecución de un rendimiento físico óptimo debe ser:

Movilidad > Estabilidad > Fuerza > Potencia

Si no disponemos de una adecuada movilidad, será imposible optimizar el resto de capacidades o será a cambio de pagar un precio muy elevado con alteraciones, que es lo que se observa a diario. Personas que llevan un año corriendo, han mejorado sus marcas pero comienzan las molestias en rodilla, zona lumbar, etc.

Debemos ser conscientes del tipo de coche que tenemos (capacidades físicas), y sobre todo si queremos estar poniéndolo en marcha durante muchos años. Si este es tu objetivo, ya deberías tener claro que no es solo cuestión de echar gasolina y darle una capa de pintura. Lo primero es obtener la movilidad articular necesaria, después asegurarse de disponer de una adecuada estabilidad, para finalmente exigirle al músculo un trabajo eficiente y si es necesario incluso a la máxima potencia.

valoracion_pisadaMuchas de las personas que asumen un maratón lo hacen desde una perspectiva emocional y de reto de superación personal, pero muy pocas son las que preparan a sus estructuras para acometer la agresión de terminar una maratón. El sistema cardiorrespiratorio es el que menos se ve afectado, nunca llega al máximo de su expresión y capacidad, sin embargo el músculo posiblemente alcance sus límites y las estructuras articulares reciban una carga elevada con daños más serios de lo que podemos imaginar. Volviendo al ejemplo, es como hacer un viaje de varios días tan solo comprobando que el choche arranca y se mueve.

Al igual que te aseguras una revisión de tu coche, te aconsejo que trates a tu cuerpo con la misma o incluso mejor consideración. Contacta con un buen entrenador, fisioterapeuta, kinesiólogo, realiza un análisis de la pisada, etc. Asegura tu movilidad y estabilidad articular, y después si todo está OK, a recorrer largas distancias y a ser posible durante muchos, muchos, muchos años.

En tu vida podrás cambiar de coche, pero solo tienes un cuerpo.

 

 

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