Este es un ejercicio que parece simple, hasta que te das cuenta de todo lo que implica realizarlo correctamente. No todos pueden conseguirlo.

El ejercicio tan solo consiste en realizar un salto unipodal y mantener la recepción estable, es decir no cuenta si se pierde el equilibrio y se termina apoyando el otro pie. Esta cuestión ya de por si requiere estabilidad y ajustes propioceptivos rápidos.

Sin embargo, el gran reto de este ejercicio se encuentra en observar la pierna de apoyo. Es imprescindible que la acción de amortiguar el impacto se realice con una adecuada estabilidad en el tobillo, rodilla y cadera. Para comprobarlo se debe observar como durante toda la acción excéntrica amortiguadora se mantiene una línea entre hombro, cadera, rodilla y tobillo. Se debe evitar en todo momento el valgo de rodilla, es decir que se dirija hacia el interior, esto sería síntoma de una excesiva pronación del pie, baja estabilidad en la cadera o ambos, ya que suele ser una acción desencadenante en todo el miembro de apoyo.

Puedes grabar el ejercicio desde una visión frontal y observar que durante cada repetición y en ambos hemicuerpos se mantiene esta alineación del apoyo, pero también debes observar como la cadera no oscila lateralmente, se mantiene estable en su disposición horizontal. Una forma de comprobarlo es observar el pie en suspensión; si el ejercicio es estable, el pie queda alineado y paralelo al de apoyo, si no existe buena estabilidad y la cadera oscila lo más seguro es que el pie colgante rote y cruce por detrás al pie de apoyo.

Ahora salta y observa tus líneas. Mas no es mejor, mejor es mejor!!!

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